Ciertamente, nos pasamos la vida preguntandonos cosas, anhelando lo que no tenemos, deseando lo que tienen los demás, algunos de ellos, incluso muy cercanos a nosotros llegando a generar verdaderas situaciones de infelicidad para nosotros mismos y para aquellos que nos rodean.
En esta ocasión me he permitido utilizar un pequeño cuento que me proporcionó alguién muy cercano una vez. Personalmente creo que el mismo tiene ucha razón, y que, al estilo de la antigua mitología griega y romana, explica de un modo muy sencillo y directo lo que a mi modo de ver es uno de los principales problemas que ahora mismo atacan, no a nuestra sociedad, sino a cada uno de nosotros como individuos, y por extensión a todas las sociedades que componemos este mundo ¿"civilizado"?
Espero que lo disfruteis tanto como yo.
EL ESCONDITE PERFECTO PARA LA FELICIDAD
En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para
hacer una travesura. Uno de ellos dijo: “Debemos quitarles algo a los
hombres,pero, ¿qué les quitamos?”.
Después de mucho pensar uno dijo: “¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad,
pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar”.
Propuso el primero: “Vamos a esconderla en la cima del monte más
alto del mundo”, a lo que inmediatamente repuso otro: “no, recuerda que tienen
fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya
todos sabrán donde está”.
Luego propuso otro: “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar”, y
otro contestó: “No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien
construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará”.
Uno más dijo: “Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra”. Y le
dijeron: “No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a
construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y
entonces todos tendrán felicidad”.
El último de ellos era un demonio que había permanecido en
silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás.
Analizó cada una de ellas y entonces dijo: “Creo saber dónde ponerla para que
realmente nunca la encuentren”. Todos voltearon asombrados y preguntaron al
mismo tiempo: “¿Dónde?”. El demonio respondió: “La esconderemos dentro de
ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la
encontrarán”.
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa
la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
Nuestro miedo mas profundo no es no estar a la altura. Nuestro miedo es que somos poderosos. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, la que mas nos asusta. El disminuirse no le sirve al mundo, no hay sabiduría en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno. Todos nacimos para brillar como todos los niños. No esta en algunos de nosotros, esta en todo el mundo y al dejar que nuestra propia luz brille inconcientemente permitimos que otros hagan lo mismo. Al ser liberado de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros...
ResponderEliminarUn concepto definitivo en relación a la felicidad en nuestras relaciones es la empatía... te dejo un texto de Jacobo L. Moreno realmente cautivador...
ResponderEliminar"Un encuentro de dos: ojo a ojo, cara a cara.
Y cuando estés cerca, tomaré tus ojos y los pondré en lugar de los mios, y tú tomarás mis ojos,
y los pondrás en lugar de los tuyos.
Y luego te miraré con tus ojos,
y tú me mirarás con los míos"
Es la mejor definición de comprensión del mapa ajeno que he escuchado... un fuerte beso.